Arrancó con pantuflas…

 

Llegó la patrulla de Carabineros  alrededor de las 17:00 hrs. a la casa de acogida, con una mujer de 26 años y su hija de 6, en su interior.  Ambas muy silenciosas; Carmen, la mamá, todo el rato mirando al suelo y María Paz bastante tímida.

Ver a Carmen a los ojos, fue algo sobrecogedor… los tenía muy hinchados, uno de ellos morado por todo el contorno y por dentro completamente rojo. Sus labios también hinchados, apenas le permitían tomar el té que necesitaba para calentar el cuerpo. Se movía lentamente, el dolor de sus caderas y piernas, le impedía dar movimientos rápidos, a ratos pensaba que quedaría entera contraída.

¿Qué ha pasado Carmen?  Porque se ensañaron contigo de esta manera?   Los carabineros dejaron los papeles de Carmen junto con el relato de lo sucedido.

Carmen vivía  con su hija y su marido de 43 años, en una casa en el campo, más que humilde, en condiciones de franca pobreza.  Él golpeaba reiteradamente a Carmen, solía darle cortes con cuchillo y así lo demuestran sus cicatrices en la cara, cuello y piernas.  Tres días antes de este día de terror, había fallecido su suegra (madre del agresor) y ahora Carmen no tenía quién la defendiera.  Ese miércoles, cercano a la medianoche, cuando se preparaba para dormir, él comenzó a golpearla, pero esta vez  Carmen  se dio cuenta que debía luchar por su vida, así que eso hizo y se arrancó… en pijama y calzando unas zapatillas que usaba como pantuflas,  se arrastró y corrió lo más que pudo hasta  alejarse de sus manos, luego comenzó a caminar…. caminaba lento y como estaba mal herida, tal vez fue confundida con un ebrio, así que no encontró ayuda en el camino. Por fin, al amanecer del día jueves, después de caminar casi 6 horas, llegó a una comisaría donde escucharon lo sucedido.  Los Carabineros también sorprendidos,  rápidamente acudieron al hogar de Carmen para llevarse a María Paz, quien también corría riesgo de vida al lado de su padre.

Ese jueves empezó muy temprano y copado de trámites legales, tambien tuvo que pasar por el instituto medico legal para constatar lesiones; luego de todo esto, un juez la derivó a la casa de acogida, donde finalmente llegó esa tarde de jueves.

Al llegar, Carmen no quiso comer, aun tenía frio y todo su cuerpo le dolía, así que apenas oscureció se fue a dormir con su hija.  Estaba por fin segura, nadie la molestaría.

A la mañana siguiente, como pudo se levantó, más bien por su hija, porque ella estaba ya despierta. Le pasamos ropa para ambas y útiles de aseo, entonces se fue a bañar… el agua caliente algo aflojó su cuerpo, se sintió un poco mejor, en el baño se peinó su pelo largo, se puso un pinche y se puso la ropa que le habíamos conseguido. Al salir, su hija la miró y le dijo: ..”ahora si que te ves linda mami…”.  Yo creo que las palabras de su hija la animaron y por fin Carmen comió algo, claro que su boca y sus encías aun no le permiten hacerlo con comodidad, pero es necesario, ya que ella está bajo peso.

Todas, funcionarias y usuarias, nos  preguntabamos por las redes familiares de Carmen, ¿no tendrá algún pariente a quién podamos contactar?  Y no terminaba el asombro cuando la historia empeoró… “no, no tengo nadie… mi mama me echó de la casa cuando nació Martin, mi hijo que ahora debe tener 10 años. Es hijo de mi padrastro… pero mi mami cree que yo lo provoqué así que me echo de la casa cuando nació. Yo tenia 16 años… ellos se quedaron con Martin y yo me fui a buscar donde vivir… asi llegué donde mi marido…  él me ofreció donde vivir”.

El equipo de la casa de acogida Elena Caffarena y las otras mujeres que ahí viven, están todas preocupadas del  bienestar de Carmen y Maria Paz, no le falta cariño ni preocupación y ella dentro de su profunda tristreza, no olvida tomar sagradamente sus pastillas para la epilepsia… está segura que no puedo enfermarse, debe cuidar a Maria Paz.

Por su parte, María Paz está haciendo amigos en la casa y tiene ganas de entrar a algún jardín para no aburrirse en el día, eso sí: “quiero ir con falta tía” me dijo mirándome con unos profundos ojos negros.

Despues de todo lo que ha pasado, esta vez tiene la certeza que no sacará la denuncia que se interpuso contra su agresor por intento de homicidio frustrado. Tiene ganas de prepararse para salir adelante sola con su hija y la Casa de Acogida Elena Caffarena está lista para ayudarla por el tiempo que sea necesario.