November 20

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Paseando por Santiago

Una de las cosas que más me ha sorprendido de los hábitos chilenos es la capacidad de montar un puesto callejero en cualquier sitio y las cosas que venden en ellos. Cualquiera puede ponerse a vender de forma espontanea.

Puesto huevos

Al parecer están los puestos legales y otros muchos más que no lo son y que no parecen ser muy perseguidos.

Lo curioso es que en todos se ve gente parada comprando. Me llama la atención que consigan ganancias. Lo que venden es muy barato porque va dirigido a población con muy bajos recursos. También abundan los vendedores ambulantes  en el Metro o en las Micros (autobuses).Puedes comprar desde helados y chucherias hasta zapatos, disfraces de Halloween y ahora… adornos navideños.

  

puesto Puente

Puesto bromas

Los chilenos disfrutan de comer al aire libre y los que viven en Santiago  suelen aprovechar el buen tiempo para hacer picnic en los parques, actividad que a los españoles nos sorprende cuando vemos latinoamericanos en cualquier trozo de césped haciendo lo mismo en España.

Picnic parque

Las clases sociales más bajas viven en casas muy pequeñas y precarias en Comunas a las afueras de Santiago donde las calles están bastante sucias y descuidadas, y donde no hay mucha seguridad. Es cierto que en dichas Comunas se reivindica que ellos también son santiaguinosCartel

Las pocas veces que viajo en coche me asaltan sentimientos encontrados. Salgo de la zona nueva donde todo son enormes rascacielos acristalados (Sanhattan) y en 10min. me encuentro en una de esas Comunas.  Mientras que en la primera puedo ver a la gente generalmente delgada, trajeada y caminando rápido a sus ocupaciones  en la segunda es todo lo contrario….  muchos obesos, con ropa desgastada y sin mucho que hacer….pero con celulares modernos con conexión a internet para tener Facebook.

Es verdad que actualmente podemos encontrar bastantes similitudes con España, pero aquí se está viviendo un rápido desarrollo y las diferencias son abismales.

Yo me muevo entre esos dos mundos cada día y es difícil explicar con palabras  los sentimientos que me provoca. He de adaptarme de forma rápida a los dos para poder enfocar mi trabajo con objetividad. Curiosamente me doy cuenta de que esa adaptación me sale de forma natural y en ambos me siento cómoda.

Esta experiencia me hace ser más consciente de mi entorno en España, y de que por mucho que podamos charlar de estos temas, estamos a “años luz” de saber realmente como son y cuáles son las inquietudes, miedos y esperanzas de la gente que… al fin y al cabo, no vive tan lejos de nuestras casas.