Crónica de un viaje anunciado/ Chronicle of an announced trip

Así me recibió Florianópolis

Así me recibió Florianópolis

Crónica de un viaje anunciado

Todo comienza con un correo electrónico: “Tengo el agrado de confirmar que su candidatura para la Asociación de Voluntariado PULSE ha sido un éxito y ahora usted está correlacionada con la ONG  Saúde Criança”. Un escalofrío me recorre el cuerpo. ¡Qué emoción! Soy parte de un programa de voluntariado, creado por mi empresa, GSK, para colaborar con diversas instituciones no gubernamentales y lograr soluciones a problemas generales de salud y bienestar social. Corro a decirle a mi esposo, Carlos, quien comparte mi alegría ante esta gran oportunidad. Desde ese momento comienza el plan  para partir.

El primer reto a enfrentar  es  la impaciencia. En cuanto sabes que comenzarás con este proyecto, viene toda una lluvia de ideas, quisieras teletransportarte al lugar de tu asignación y poner manos a la obra cuánto antes. No obstante, la realidad te recuerda que antes de volar, debes caminar y para ello hay una serie de procesos a seguir.

Paso 1. ¿Y los Reyes magos, cuándo?  El programa PULSE provee al voluntario de una tarjeta bancaria Visa para cubrir los gastos durante la asignación. Ésta viene desde Londres, por lo que tarda un poco en llegar. ¿Recuerdan aquellas noches, cuando eran niños y esperaban impacientes a los Reyes Magos? Es algo similar. Sufres de ansiedad, insomnio, emoción e impaciencia. Si quieres jugar, debes esperar y rezar por que lleguen lo más pronto posible. La Visa es eso, aquello que necesitas para empezar, la puerta que abre oportunidades. Así que ya imaginarán la emoción de recibirla.

Paso 2. Usted necesita otra visa, una de voluntario. El consulado de Brasil pide una Visa de Voluntario para todo aquel individuo que desee ingresar al país  a realizar una labor social o religiosa sin remuneración económica. Para ello, como en todo trámite (local o internacional), deben reunirse varios requisitos: fotos, actas, antecedentes no penales certificados antes dos instituciones gubernamentales, estados de cuenta, cartas empresariales, comprobante de domicilio,  fe de bautizmo, 2 cabellos de unicornio, una uña de dragón y el huarache izquierdo de Jesucristo bebé, ok, lo último no, pero casi. Finalmente, cuando uno mató al dragón de la burocracia y logra reunir todo, han pasado ya un par de semanas.

Paso 3. Saque medio closet y empaque lo que quiera llevar. Luego , descubra que usted no es Mary Poppins y su maleta no es mágica: no va a cerrar. Desempaque, y vuelva a guardar sólo lo que necesita. Eso de guardar tu vida en un cuadrito de 67cm x 48cm es un poco complicado. Para empezar, mi maleta no viene con medidas, pero dice que le caben 85 litros. Tal vez si algún día me vuelvo traficante de yogurt, esa información será de utilidad. Por ahora, lo que las aerolíneas piden es peso y como éste depende de lo que le pongas, me cuesta trabajo saber si ya me pasé. Al parecer, eso del peso es un problema para las mujeres hasta cuando empacamos jajaja. Finalmente, después de hacer y rehacer, logré cerrarla J Yeeeeiiii!

Paso 4. Despídase de todos, reparta bendiciones y sonría: un nuevo reto lo espera. Después de la larga espera por la visa bancaria y la visa consular, llegó al fin el momento de partir. Supongo que la gran mayoría se preguntaba: “¿sigues en México todavía?”, “¿No te habías ido ya?”. Mea Culpa , víctima de la impaciencia y emoción al contarle a todo el mundo que te vas, sin saber aún exactamente cuándo. De cualquier forma, me tocaron besos, abrazos, lágrimas, apapachos, pedidos, llamadas de ánimo y una que otra mala vibra que ya no me traje porque mi maleta estaba repleta de buenos sentimientos que todo lo llenan.

Finalmente, como en el corazón no hay exceso de equipaje, antes de abordar me guardo unos kilos extra de risas, cortesía de “las minions”, mis locas y adorables amigas; la bendición de mamá, que tiene vigencia eterna, validez insospechada y puede hacerte sentir tan poderoso como Thor;  y claro, el beso de mi amado esposo, que me llena los huequitos que el miedo a lo inesperado va dejando a su paso.

Paso 5. Aborde el avión. Aléjese de la tentación y evite pasar por el Duty Free.  Este paso es complicado para una shopaholic, pero como ya iba con las maletas llenas, el corazón contento y el tiempo corto, logré cumplir la misión. Ok, no, pero juro que sólo compré unos M&M’s amarillos! L

Paso 6. Llegue al lugar de su asignación, llegue a su destino. Al bajar del avión, varias cosas pasan por mi mente. La primera es la lejanía del lugar remoto en el que me encuentro, de acuerdo con Foursquare, a 7548 km de mi último check in. ¡Pfff! Nunca había llegado tan lejos de casa. ¡Es asombroso! Veo todo a mi alrededor, maravillada, como en un sueño, como si lo conociera de antes. Las cosas me resultan extrañamente familiares, quizás vi demasiadas fotos antes de llegar o tal vez mi destino fue el que me trajo aquí a Florianópolis, Brasil.

Respiro el aire nuevo. Miro el mar. Pienso en la meta. Deseo que el granito de arena que vine a aportar haga un cambio, aunque sea pequeño, para ayudar a los niños de Saudé Crianca a conseguir los recursos necesarios para sus tratamientos, para mejorar su entorno. La vida me trajo hasta aquí por algo y es mi deber averiguarlo, cumplir.

Termina el primer día. Coloco las fotos de mis seres queridos en mi mesa de noche, los miro y suspiro. Entonces, me doy cuenta: no importan las 18 horas de vuelo, los ires y venires que la burocracia impuso, la distancia, mi zona de confort… lo único que importa es que mis motores de vida están bien y tengo el corazón lleno de combustible, preparado para dar lo mejor. Estoy lista… Let’s get started!

Chronicle of an announced trip

 

It all starts with an email: “I have the honor to confirm that your application for PULSE Volunteer Partnership has been successful and now you are correlated with the NGO Saúde Crianca”. A shiver runs down my body. What a thrill! I run to tell my husband, Carlos, who shares my joy at this great opportunity. Now the plan for leaving begins.

The first challenge to face is impatience. As soon as you know you are part of this project, a brainstorming comes; you wish you could teleport to the place of your assignment and start putting your ideas to work at that moment. However, reality reminds you that before you fly, you have to walk.  So that, to achieve the final goal you will have to follow some processes.

Step 1. When does Santa Claus come to do his magic?  The PULSE program provides the volunteer with a Visa credit card to cover expenses during the assignment. The card comes from London, so it takes a while to arrive. Do you remember those nights, when you were children waiting for Santa Claus? It is something similar. You suffer from anxiety, insomnia, excitement and impatience. If you want to play, you must wait and pray that Santa arrives as soon as possible. The Visa is that thing you need to start, the door that opens opportunities. So you can imagine the thrill of receiving it.

Step 2. You need another visa, a volunteer visa. The Brazilian consulate asks for a volunteer visa for any individual wishing to enter the country to perform a social or religious job without financial remuneration.  In order to get this process completed, as in all governmental proceedings (local or international), you must achieve several requirements: photos, records, a certified criminal background check, bank statements, company approval letters, proof of address, baptism, 2 hairs of an unicorn, a paw of a dragon and the left shoe that baby Jesus Christ wore… ok, the last requirements were a lie, but I am pretty sure they are close to be included. Finally, once you have killed the bureaucracy dragon and have everything they asked, a couple of weeks have gone.

Step 3. Move half of your closet and pack what you want to wear. Then, find out you are not Mary Poppins and your suitcase isn’t magical: it will not close! Unpack, and bring only what you need. Packing  my life in a square of 67cm x 48cm is a little bit complicated. My bag does not come with measures, but seems like it can fit 85 liters. Maybe if one day I become in a yogurt dealer, this information will be useful. For now, what airlines want is weight and it all depends on what you put in it, so I didn’t know if I passed over the allowed weight. Apparently, the weight is a problem for women even when we are packing, LOL. Finally, after all the effort, I could close the suitcase. Yeeeeiiii!

Step 4. Say goodbye to everybody, give blessings and smile: A new challenge awaits. After the long wait for bank visa and consular visa finally the time to leave came. I guess most people wondered: “Are you still in Mexico?”. Mea Culpa, I was victim of my own impatience and excitement, so I told everyone I was leaving, without even knowing exactly when. Anyway, I received kisses, hugs, tears, calls of encouragement and the occasional bad vibe that does not come with me because my suitcase was already filled with good feelings.

Finally, there is not space in your luggage but there is still space in your heart, so before I left,  I saved a few laughs, courtesy of “the minions”, my crazy and adorable friends group;  the bless of my mother, which is valid until you die, accepted in every place you go and has the magic to make you feel as powerful as Thor; and of course, the sweet kiss of my beloved husband, which filled the little holes that the fear of the unexpected has left behind.

Step 5. Board the plane. Stay away from the temptation and avoid going through the Duty Free shops. This step is complicated for a shopaholic, but I had my suitcases full, a happy heart and no time,  so I passed away. Mmm…Ok, no, I couldn’t,  but I swear I bought only some M & M’s candies!

Step 6. Arrive at your destination, achieve your destiny. Getting off the plane, several things went  through my mind. The first is the distance of the remote area I am now. According to Foursquare, 7548 km from my last check-in. Pfff! I have never been so far from home. It’s amazing! I see everything around me  as a part of a dream, it seems like I lived this before. Perhaps I saw too many pictures before I came here, or maybe it was simply my destiny who brought me to Florianopolis, Brasil.

I breathe fresh air. I look at the sea. I think of the goals. I wish that my little collaboration here, makes a change, even a small one, to help children of Saude Crianca, get resources for their treatments, to improve their environment. Life brought me here for something and it is my duty to find out why and succeed.

The first day has finished. I put pictures of my loved ones in my nightstand, look at them and sigh. Then I realize: it doesn’t matter if the way to get here was over 18 hours, the bureaucracy problems, the distance or being far of my comfort zone … all that matters is that my life engines are ok and I have a heart full of fuel , ready to give its best. I’m ready … Let’s get started!